Experiencia de una sra con José Diaz
18 marzo, 2013

Un buen rato de placer

Hola a todos,
Estas líneas están dirigidas a todos aquellos que algún día hayáis necesitado, no un desahogo sino, un buen masaje y un buen rato de placer, relajación y salir de ahí sintiéndoos completamente nuevos. Esta fue mi experiencia y creo necesario expresarlo y compartirlo para que nadie se lo pierda.
El sitio en cuestión, como sabréis ya que estáis leyendo este comentario, se llama la Isla del masaje y según ellos, te dan los mejores masajes eróticos de Barcelona; no penséis ni por un momento en neones luminosos ni nada así, el sitio es muy discreto, una entrada normal de un edificio normal con una placa que pone: Gym Turo… es perfecto, muy discreto.
Al entrar, a pesar de los nervios del que va a un sitio por primera vez, todo fluye. La atención señores es inmejorable. Tras mis repeticiones en la Isla os puedo garantizar que jamás me he sentido incómodo con ninguna de las tres señoritas que me ha atendido en la recepción. Que no os preocupe quien vaya a atenderos por que son verdaderos ángeles. Son señoritas finas, discretas, atentas, serviciales… auténticas profesionales. Y además son guapas!
Fue en este punto, al estar sentado frente a una de estas señoritas, cuando ya sentí que me había relajado. Tuve una agradable charla con ella antes de que me informase y, luego, no me hizo sentir nada violento contarle qué quería ni qué esperaba del servicio. Incluso, en un par de ocasiones, tras haber visto el reparto de bellezas que tienen, y haber elegido a una de ellas, con mucho mucho tacto y, a pesar de que se me nota que no me gusta que me contradigan, la señorita que me atendía, me sugirió un cambio de chica asegurándome que, por su experiencia, estaba convencida de que me gustaría más. Acertó! Ya lo creo que acertó!
Creo que las palabras sobran, que entrar en detalles podría dañar la que pueda ser vuestra fantasía y que, yo, como señor discreto que soy, no voy a contar nada de mi intimidad. Id y probadlo por vosotros mismos.
Yo me considero una persona exigente, no difícil, pero si compleja y, por que no decirlo, un tanto retorcida en este campo y, baste decir que, cada día que he ido, me he sentido excelentemente tratado y que al irme siempre me he llevado las dos mismas sensaciones: felicidad y tranquilidad.
El lugar para mi sólo tiene un defecto, que no te puedes quedar a vivir ahí. De lo contrario… en breve todos seríamos vecinos!