Mi masaje erótico
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Una ducha erótica en la Isla del Masaje en Barcelona
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Los mejores masajes eróticos

Mi experiencia en la Isla del Masaje: empecemos.

La verdad es que tome la decisión de ir a la Isla del Masaje porque después de unos días, cerré un negocio de forma satisfactoria y tomándome un café decidí ir porque necesitaba deshacerme de tanta tensión acumulada con el mejor masaje erótico que pudiera encontrar en Barcelona; como había oído buenas opiniones  del lugar me animé a llamar e informarme.

Después de la llamada telefónica  y la conversación con la chica que me atendió no había duda de que iría; hay que decirlo, todo fue como un canto de sirena ya que, sin darme cuenta, me encontré a las puertas del local.

Una vez dentro me atendieron dos chicas, la encargada (de voz hipnotizadora) y su compañera, rubia y morena con dos melenazas rizadas.

La encargada me acompaño a una sala con un espejo  donde me dijo que podría ver a las chicas; al principio no lo entendía, pero  no duro mucho ya que la chica me pregunto gustos, carácter…  una charla agradable y fluida. Y entonces a través del espejo  vi a las masajistas. Entendí el tema del espejo y la charla, la encargada me iba  aconsejando para que mi elección fuera más sencilla; y elegí…

Como os he comentado necesitaba sacar tensión y que estuvieran por mí. Pasemos a lo bueno…

Solo entrar la chica y con sus primeras palabras ya supe que había acertado, (dulzura y sensualidad). Nos metimos en el jacuzzi juntos (que cuerpecito), y me dejé en sus manos; sé que es por higiene, pero no recuerdo que nunca me lavaran así, de forma calmada, tierna, sensual… No quería que acabara…hasta el gesto de secarme con la toalla.

Una vez en la camilla, como explicarlo…  primero sus manos, la verdad es que no esperaba para nada un masaje de tanta calidad, me sorprendió, más de media hora de masaje, y después eso que ellas llaman sensitivo, más de diez minutos de delicadas caricias de pies a cabeza. Luego el Nuru… su cuerpo rozándome, clavándome la mirada, sin caer en la ordinariez, pura elegancia.

De verdad lo digo, dejaros aconsejar por las sirenas de las encargadas. Te llevarán hasta el fondo del mar es cierto, pero merece la pena morir un rato por saborear la experiencia.

Por cierto me tome el resto del día libre, no quería enturbiar el relax que obtuve.