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Masaje erótico en la Isla del Masaje de Barcelona, éxito seguro.

Hace tiempo que voy leyendo las historias que cuentan los usuarios de la Isla del Masaje sin atreverme hasta ahora a contar las mías.

Me gustan los masajes eróticos;  Trabajo en Barcelona pero vivo fuera y antes de volver para casa los viernes me gusta buscar el sitio adecuado para recibir una dosis de cariño y placer. Estos masajes eróticos me ayudan a relajarme y llego a casa sin las tensiones y malos rollos de la semana.

Ahora que ya me he justificado a mi mismo, decir que he visitado bastantes sitios de masajes eróticos en Barcelona, aunque desde hace unos meses solo voy a la Isla del Masaje. ¿El por qué?  Pues por varios motivos pero principalmente por la discreción y calidad de sus servicios.

El último día por ejemplo, llamé a Eva para reservar hora y pedir cita con la chica que me daba los masajes eróticos últimamente. Me dijo que no estaba pero que no me preocupara que ella me aconsejaba con quien quedaría contento y satisfecho conociendo mis gustos.

Me quedé unos segundos pensando y le pedí que prefería ir al espejo para verlas a todas y poder escoger yo. Ella me contestó que como quisiera pero que acabaría con Vicky que era la chica que ella me recomendaba.

Volví a pensar y al final decidí dejarme aconsejar por ella. Le dije que si, que confiaba en su criterio y que nos veíamos en un rato.

Ya que no elegí a la chica decidí no elegir el masaje erótico que me daría; simplemente dije que me dejaría llevar por ella.

Entré en la cabina y me recibió Vicky, una belleza de pelo negro azabache y cuerpo escultural. Me ayudo a quitarme la ropa y me acompañó a la ducha. Mientras yo me duchaba ella se fue quitando la ropa sensualmente al otro lado de la cabina.

Cuando acabé de ducharme, me secó y me acompaño a la camilla. Bajó la luz hasta crear un ambiente relajante. Me hizo tumbar boca abajo y empezó el masaje por las piernas.  Me fui relajando y dejando llevar por sus caricias mientras subía por mi espalda hasta llegar a mi cuello. Cuando acabó el masaje se subió a la camilla y empezó a untarse en aceite. Ya estaba esperando el masaje Nuru… es la parte que más me gusta del masaje. Se deslizó sobre mi mientras cogía mis manos y sentí como todo su cuerpo masajeaba el mío sin dejar ni un centímetro por recorrer.

De repente se bajó y la perdí de vista; descubrí al poco tiempo donde había id, estaba debajo de la camilla. Aprovechando el estratégico agujero, me hizo un francés que, en parte por la sorpresa, me llevó a tener un orgasmo increíble.

Me preguntó si quería que siguiera y le dije que por favor no parara.

Me pidió que me diera la vuelta y solicito que le trajeran crema caliente por el teléfono. La verdad no había probado nunca la crema y no sabía cómo encajaba en el masaje erótico, pero como había dicho que me dejaba llevar, pues simplemente me dejé llevar.

Con la crema empezó a darme un masaje glanderiano que combinado con el calor hizo que me excitará otra vez hasta llevarme a mi segundo orgasmo, más intenso aún que el primero.

Cuando me recuperé, me acompaño a la ducha otra vez pero esta vez entro conmigo y me lavo con suavidad para eliminar el aceite y la crema del masaje.

Me vestí para irme aunque me hubiera quedado más rato con ella.

Estoy esperando que llegue el viernes para repetir… sesión de masaje erótico en la Isla del Masaje de Barcelona.