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Masaje erótico con mi pareja

Antes de explicar mi historia quiero dar las gracias al equipo de la Isla del Masaje en Barcelona.Su atención en todo momento hacia mi y mi mujer fueron excepcionales. Consiguieron que una experiencia nueva para nosotros haya sido un regalo para los dos.

Llevaba tiempo hablando con mi mujer de la posibilidad de darnos un masaje erótico juntos. Últimamente decidimos ponernos «manos a la obra» y buscar un sitio en el que llevar a cabo nuestra fantasía erótica recurrente.

Miramos en Internet varias páginas web de centros de masajes eróticos y decidimos llamar a la Isla del Masaje. Prometían dar los mejores masajes eróticos en Barcelona. La discreción y buen gusto de la web hizo que nos decidiéramos por ellas y no por otros sitios.

Me atendió la encargada y le pedí hora para hacernos un masaje en pareja. Muy educada, me pregunto si era la primera vez. Le contesté que si y me dijo que en ese caso, antes de venir como pareja, nos recomendaban ir una vez solos. Me comentó que es mejor probarlo por separado antes de hacerlo en pareja.

Le di las gracias y colgué. Lo comenté con mi mujer esa noche y me dijo que porque no. Ya habíamos decidido ir a la Isla y teníamos que llegar hasta el final .

Llamé al día siguiente y reservé hora para ella y para mi por separado. Fuimos para allí al cabo de un par de días y entramos. Con mucha delicadeza, acompañaron a mi mujer que ya tenía reservada su masajista recomendada por la encargada, (una chica) y a mi me acompañaron al espejo. En el espejo pude elegir a mi masajista y luego me acompañaron a una sala.

Ese día elegí a Susan, una belleza que me dio mi primer masaje erótico. Descubrí lo que es un masaje Nuru y un glanderiano. La experiencia fue muy buena, más de lo que esperaba. He de reconocer que me pasé el servicio pensando en mi mujer y como lo estaría pasando. Si acaso que os lo cuente ella si quiere.

Cuando salimos, ya encargamos hora para volver los dos juntos con la masajista erótica que atendió a mi mujer, Maya.

Eso si acaso, lo cuento otro día…