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Ellos: Masajes eróticos en Barcelona: Al próximo invita Javier

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Quiero compartir mi última experiencia en la Isla del Masaje. Soy cliente habitual pero acostumbro a ir solo. Esta semana era un día especial, era el cumpleaños de mi amigo Javier. Pero no un cumpleaños cualquiera, 50 años, medio siglo de vida.

Quería hacerle un regalo especial y no se me ocurría que comprar hasta que en mi anterior visita a la Isla para darme mi habitual masaje erótico pensé en regalarle un servicio especial.

Hablé con Eva para valorar posibilidades y decidí regalarle un masaje a 4 manos. Ya que lo hacía que fuera bien.

Llegó el día de su cumpleaños y le di mi regalo mientras brindábamos con una copa de cava en un conocido restaurante de Barcelona. Cuando vio el ticket regalo que le había preparado se quedó sorprendido.

Primero me pregunto qué era eso de la Isla del Masaje, y luego vinieron más preguntas: que si estaba en Barcelona, que si eran masajes con final feliz, que si que era exactamente un masaje erótico, que si el no había engañado nunca a su mujer…..

Estuvo un rato negándose a ir hasta que para que accediera se me ocurrió decirle que yo entraría con él.

Volví a llamar a la Isla y reservé una cabina doble.

Acudimos a la Isla al cabo de 3 días, él nervioso yo divertido y a la expectativa de cómo saldría todo.

Entramos en una cabina con dos camillas separadas por un biombo. Cuando entraron las chicas primero hicieron que me duchará yo y me tumbara en la camilla. Mientras empezaba mi masaje, las dos chicas que le había reservado a Javier se metían con él en la ducha.

Primero lo veía tenso pero poco a poco se fue relajando y empezó a disfrutar. Paso a la camilla y le dieron el masaje a 4 manos.

Solo le veía la cara pero estaba relajado y disfrutando del momento. Le pregunté que como iba y me contesto que muy bien. Lo dejé concentrado en su masaje erótico y me dediqué a disfrutar el mio.

Cuando acabamos y después de una ducha, nos acabamos el Gin Tonic que habíamos pedido al entrar y me dio las gracias. Le había hecho pasar un rato inolvidable por su cumpleaños. Y encima había aprendido cosas; nunca antes le habían hecho un masaje erótico Nuru.

Eso  si, al salir me pidió el teléfono de la Isla del Masaje. La próxima invita él.

Nuevas señoritas, nuevos servicios